Libro "Recuerdos en planos diferentes"
En ésta serie de relatos se habla el indígena mexicano, de su espíritu, de sus inconformidades, de sus penas, de su ingenuidad –en el sentido limpio de la palabra- ejemplo de ello en La Huida o en la Alegoría de un Tonal, que aunque en éste caso se trate de un grupo mestizo veracruzano no por ello deja de tener los remanentes del espíritu indígena aunque lo nieguen cuando ellos mismos hacen las comparaciones. También se habla de sus problemas de marginación que les ocasionan los caxlam –mestizos—que les arrebatan sus tierras. Se habla de la memoria de una herencia cultural que se trasmiten en forma oral, que en ocasiones se transforman en leyendas. La miseria de de estos grupos, casi esclavitud, ya los dibujó magistralmente B Traven en su Rebelión de los Colgados. Los chicleros, en el Primer Coloquio, aunque no indígenas, se retrata como a finales de los años cincuenta se daba la supra explotación en las selvas mesoamericanas. Pero también se habla como la herencia filosófica del mundo mesoamericano prehispánico –hago inca pié en lo de prehispánico puesto que la palabra mesoamericano o mesoamérica empieza a tener ahora en tiempos modernos mayor uso, pero sin que tenga el mismo contenido cultural, solo geográfico- ésta herencia aunque en diferentes formas y texturas, acompaña a algunos indígenas que se convierten en guardianes de tal sabiduría y son guías naturales de sus pueblos. Veos en el inicio, con esos encuentros, es el caso del Primer Coloquio que aparece don Lucino, como el primer indígena que me induce a algo más y seguro sin pretenderlo. Después, en el Segundo Coloquio llamada La Epístola de don Pedro, ya con mayor certeza y seguridad, habla del conocimiento filosófico que una vez tuvo el pueblo indio. Es en el Quinto Coloquio donde con mayor madurez se manifiesta la sabiduría de estos hombres. Pero no fueron los únicos, que aunque aquí solo hable de dos de ellos, los hubo y los hay en otras regiones del país. En el norte entre seris y ópatas o en Veracruz y en Oaxaca. Sería una tarea ardua y fuera del propósito de estos escritos, llevar –aunque sería de justicia- a cada uno de ellos a manifestarse como ilustración de ese conocimiento.
Se quiso aquí también reseñar parte de un conocimiento práctico y en un área especifica; la medicina natural. Algo que se le ha pasado a los investigadores de éstas prácticas, es que ellos, los curanderos, médicos indígenas, han alcanzado las especializaciones. Así como en la medicina moderna hay médicos generales, los hay también entre los curanderos indígenas, pero así como especialistas los hay en la medicina contemporánea, los hay también entre ellos; es decir, que hay curanderos -o chamanes sin el adjetivo de brujo según la concepción occidental- que se especializan en problemas cardiovasculares: en El Ritual del Venado lo vemos. Verdaderos sabios que logran curaciones inverosímiles a pacientes desahuciados. Los hay quienes se dedican a la cura de los riñones, al cáncer –algunos tipos de cáncer- o a la cura rápida de úlceras estomacales. Así un sin fin de especialistas desapercibidos, pero que ya empiezan a manifestarse en la Enciclopedia de la Medicina Natural, desafortunadamente bastante restringida en su divulgación, pues ésta solo se encuentra en internet.
A partir de movimiento Zapatista de los indígenas chiapanecos se ha abierto una rendija para un mayor y mejor futuro de la divulgación de una cultura marginada. Por lo pronto ya tenemos escritores que publican en su lengua natural; maya, nahua, mixteco, zapoteco. Creo, pronto veremos publicados otro tipo de sabiduría.
En estos relatos se muestra un asomo de una cosmovisión cósmica. En mi libro La Dialéctica en el Pensamiento Mesoamericano, libro estrictamente filosófico, hago una incursión de su cosmovisión –la prehispánica- que se manifestó en prácticamente todas las áreas de sus actividades, desde matemático y geómetras, arquitectos y urbanistas, artesanos y médicos, organización social que se manifestaba en su pureza en los llamados calpulis. Y esta herencia, aunque bastante mutilada está en ellos, ejemplo de ello lo vemos en la armonía en que viven con la naturaleza. Hoy existe un ejemplo contundente de esta aseveración. Los indígenas mayas de la selva de Kalamul se han organizado, sin olvidar que viven en una época industrial, en sus respectivas comunidades y viven de lo que la naturaleza les da y restituyen a la naturaleza lo que toman. Explotan el chicle y la madera de sus bosques pero restituyen inmediatamente lo que toman; sus viveros son extensísimos y sus abonos totalmente naturales y no menosprecian la computadora y el internet. A sus hijos los van educando con el respeto a la naturaleza y la educación con los avances que la ciencia otorga. Es una hermosa toma de conciencia. Estos relatos van dirigidos al publico con la esperanza firme y segura que encontrarán la comprensión hacia estos grupos, pero en especial a ellos, que, creo, lograrán sus objetivos: la armonía con la naturaleza.
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